Money

Publicado por Neurokapital en

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Maldito dinero, bendito dinero

Si este post sonara como una canción, sonaría así:

Sí, la canción habla del dinero. Utiliza un tono irónico para hablar del dinero y su capacidad para corromper los ideales de las personas, termina diciendo algo así: “Dinero, es un crimen. Repártelo equitativamente pero no toques mi tarta. Dinero, dicen que es el origen de todos los males actuales, pero si pides un ascenso no es de extrañar que no lo quieran soltar.”

“Por el dinero baila el mono”, me dijo una vez un cliente refiriéndose a que hay personas que están dispuestas a hacer casi cualquier cosa a cambio de este. Estoy de acuerdo, y creo que tú también.

Llegados a este punto podemos pensar que el dinero entre muchas cosas corrompe a las personas, las ciega, las hace egoístas, crueles y malvadas. ¡Maldito dinero!
Pero detrás de la cara malvada del dinero tenemos la otra, la bendita. Gracias al dinero podemos entre tantas cosas ayudar a los necesitados, invertir en educación, mejorar la sanidad y por qué no darnos ese capricho que tanto deseamos. ¡Bendito dinero!

¡Joder! ¡estoy liado! ¿En qué quedamos? ¿Es bueno el dinero? ¿Es malo?

Si ponemos en una balanza ambas caras, ¿Quién gana?

Un gallego te respondería depende… Pues yo también te digo que depende. ¿Pero de qué depende? 

Has tenido suerte que soy andaluz, me voy a tirar al charco y te voy a dar mi punto de vista.

Como decía un profesor mío, según mi punto de vista y por lo tanto criticable, pienso que el dinero no es bueno ni malo, es neutro, y depende de nuestras creencias el darle una connotación u otra.

Pero si el dinero no es malo, ¿Por qué la gente se corrompe? ¿Por qué bailan los monos?
Pues porque ya estaban corruptos de antes. Todo va a depender de nuestros valores, de nuestra ética y de tal como te he mencionado antes, de nuestras creencias.
El dinero es neutro, es una herramienta. La puedes utilizar para bien o para mal y somos nosotros lo que con nuestras acciones le daremos la connotación de bueno o malo. Nuestros actos dictarán sentencia. Podría ahondar más al afirmar que nuestra situación de hoy es la consecuencia de nuestros actos de ayer, tanto los voluntarios como los involuntarios, de los conscientes como los inconscientes. No me voy a extender tanto.

¿Y a qué ha venido todo este rollo?

Pues para decirte que he observado que hay ciertas creencias que no nos dejan ver el bosque. Me explico, y lo hago a través de una afirmación que te puede parecer polémica: todos llegamos a tener en nuestra cuenta corriente la cantidad de dinero acorde a dichas creencias.

Vale, depende de la cara del mundo de donde nacemos, al hacer esa afirmación me refiero a las personas que tienen sus necesidades básicas cubiertas. Aun así, hay excepciones como la del protagonista de esta peli basada en hechos reales “El niño que domó el viento” (disponible en Netflix o si prefieres el libro aquí).

Entonces, nuestros actos nos conducen a dicha cantidad. Si pensamos que es malo acumular dinero porque el dinero corrompe, pues no lo haremos…

Ojo podemos llegar a un punto en el que me digas. Estoy de acuerdo contigo, pienso que el dinero es neutro, y sin embargo no logro ahorrar todo lo que me gustaría.
La respuesta clave a tu problema está en que averigües cuáles de tus creencias, hábitos o emociones no te dejan ver el bosque. Te pongo algunos ejemplos:

-Me siento mal al ahorrar porque si mis amigos lo descubren pensarán que soy un capitalista.

-Trabajo muchas horas y aun así no llego a fin de mes.

-Tengo un plan para que cuando me retire tenga los ahorros suficientes para no preocuparme por el dinero y aun así no lo cumplo.

-Soy muy joven para pensar en esto; o soy muy mayor y ya es tarde.

-En este pueblo no hay trabajo.

-…

¿Te has llegado a pensar por qué a la mayoría de la gente que le toca un premio grande en alguna lotería a los pocos años tiene el mismo o menos dinero de antes que le tocara?
¿O por qué muchos de los futbolistas acaban arruinados a los pocos años de retirarse de la élite?
La respuesta ya te lo he dicho antes, te la repito, todos llegamos a tener en nuestra cuenta corriente la cantidad de dinero acorde a dichas creencias. Si nuestra cabeza no está preparada para tener tanta cantidad de dinero lo acabaremos perdiendo o malgastando. Sin educación financiera será difícil de gestionar y estarás en manos del azar.
Hazme caso invierte en eso que le falta al sistema educativo actual. Educación financiera, si no te preocupas tú por tus finanzas te aseguro que tu banquero no lo hará por ti (por mucho que pienses o te haga creer que sí).
Si te preocupa tu futuro económico, pero no sabes cómo atajarlo te aconsejo lo siguiente:

-Busca libros de educación financiera que te ayuden a formarte (lo sé haremos un post sobre ello).

-Suscríbete a este blog si no lo has hecho ya. Obvio.

-Lee este post en que te damos alguna pincelada de cómo planificar tu futuro económico.

-Puedes encontrar nuestras formaciones aquí.

Puedes seguir leyendo esperando que yo te de la pócima mágica y termine con todos tus problemas de dinero (si es que los tienes), pero te aseguro que la solución no está en mí, sino en ti y en las acciones que decidas llevar a cabo a partir de este mismo momento. Si sí, de este mismo momento.

Te felicito si has llegado hasta aquí, porque estar en un blog que habla de educación financiera es un gran paso y haberte cuestionado tus creencias también. Permíteme que te recompense este hito recomendándote un libro. No habla de dinero pero sí de nuestras creencias y hábitos. Créeme, hazme caso y regálate su lectura.

Si tienes alguna duda o quieres compartir tu punto de vista te espero abajo en los comentarios, ¡no olvides suscribirte para no perderte nada de lo que esta por venir!
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3 comentarios

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Ale · 01/05/2020 a las 9:16 AM

Para mi la bondad o maldad del dinero viene dada por el fin para que lo usemos. Pero básicamente si te ayuda a resolver problemas es bueno y si te los crea es malo.

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hola@alonsoarchidona.com · 01/05/2020 a las 3:04 PM

Por cierto, un abrazo para esos galleguiños

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Gloria · 02/05/2020 a las 5:33 PM

Me da mucho en lo que pensar y reflexionar, en mi caso observó la creencia de límites en cuanto a la cantidad de dinero al que podemos acceder según nuestro oficio situación social… A mí me recuerda al cuento filosófico de elefante encadenado, atado a una minúscula cadena , nuestras creencias. A veces estás nos hacen creer que no podemos, a veces ni siquiera nos permiten cuestionar esas ideas y nos llevan a aceptar. Sé que todo ello no son limitaciones externas sino internas.
También mi experiencia me dice que no es suficiente con hacerlas conscientes y llevarlas a la razón para cambiarlas aunque sí que es un primer paso.

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